Las poblaciones europeas pasan el invierno en África subsahariana, siendo esta especie un migrador por excelencia y típico habitante de zonas húmedas, riberas de ríos o torrentes en casi toda España, siempre que en las orillas de estas masas de agua exista vegetación periférica y especialmente si se trata de carrizos, cañas, eneas, etc.
Su identificación puede ser complicada debido al entramado de los hábitats donde se mueve, por ser una especie nerviosa que se desplaza continuamente de un lado a otro. Su coloración general es marrón o con tintes verdosos o grises, dependiendo del desgaste del plumaje y de la edad del ave. En general, no resulta un ave de facil ide
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Las poblaciones europeas pasan el invierno en África subsahariana, siendo esta especie un migrador por excelencia y típico habitante de zonas húmedas, riberas de ríos o torrentes en casi toda España, siempre que en las orillas de estas masas de agua exista vegetación periférica y especialmente si se trata de carrizos, cañas, eneas, etc.
Su identificación puede ser complicada debido al entramado de los hábitats donde se mueve, por ser una especie nerviosa que se desplaza continuamente de un lado a otro. Su coloración general es marrón o con tintes verdosos o grises, dependiendo del desgaste del plumaje y de la edad del ave. En general, no resulta un ave de facil identificación. No obstante, un ave marrón de pequeño tamaño, buscando entre los carrizos entre finales de marzo y octubre en nuestras islas, con pico más bien largo y cabeza plana, será casi con total seguridad un carricero común.
En Baleares es estival y migrante en todas las islas mayores.
El carricero común en Calvià
Como se ha mencionado anteriormente se trata de una especie visible en zonas húmedas.
Recientemente se ha añadido una nueva localidad de cría en Mallorca, precisamente en el término municipal de Calvià y concretamente en el Barranco de Santa Ponça, tanto desde Calvià, como de es Capdellà.
En otros pequeños humedales, que pueden ser temporales, también es posible detectar a esta especie pero siempre en periodos de migración y no de forma constante.
Las mejores épocas para observarlo
Si conocemos el canto nupcial, los mejores meses para su observación son los de mayo y junio, pero si pretendemos detectarlo de manera visual, nuestro consejo es elegir los meses entre julio y octubre, cuando a la población reproductora y a los jóvenes recién salidos del nido se les une una fracción migradora.
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